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    Tiberio Graziani|El Pacto Atlntico en la geopoltica estadounidense para la hegemona global|30.03.2009 

    Tiberio Graziani

    El Pacto Atlntico en la geopoltica estadounidense para la hegemona global


    Mientras en la teora de las relaciones internacionales los tratados de alianza, poltica o militar, entre Estados soberanos (1) son - como sostienen algunos autores, entre quienes se encuentra, en particular, Alessandro Colombo (2)- de difcil definicin a causa de su carcter ambiguo, en geopoltica, al contrario, son ms fcilmente interpretables, cuando son considerados parte constituyente de las estrategias de medio y largo plazo de los pases signatarios concretos. Precisamente gracias al conocimiento de las doctrinas geopolticas de los Estados aliados y al anlisis de las posturas relativas, manifestadas en el arco de largos periodos, es posible, de hecho, verificar si un tratado de alianza, en concreto de alianza militar, es realmente un acuerdo entre iguales, o un dispositivo en funcin del socio hegemnico (o de una coalicin de socios hegemnicos) que lo impone, diplomticamente o de otra forma, a los otros signatarios.

    Un ejemplo eficaz de la funcin geopoltica de las alianzas nos lo proporciona, en la era moderna, entre otros, el Tratado de la Haya, o de la Triple Alianza, de 1668. En aquella ocasin, Inglaterra, Suecia y Holanda se aliaron con la finalidad de contener la expansin del Rey Sol en el Flandes espaol y en el Franco Condado. La coalicin asumi un preciso carcter de dispositivo geopoltico en apoyo de la poltica de dominio que buscaba Inglaterra.

    Antonio Zischka, en su singular historia de las alianzas de Inglaterra, considerando que el ascenso de Inglaterra a protagonista europeo y mundial comenz despus de la Guerra de los Cien Aos (1337-1453), cuando su naturaleza insular se afirm netamente (3), y recordando que todas las grandes guerras de Inglaterra han sido combatidas [] en los Pases Bajos, ya que es ms fcil poner en peligro el dominio britnico sobre el Canal de la Mancha (4), identifica en la Triple Alianza el instrumento diplomtico y militar a travs del cual Holanda asume la funcin de cabeza de puente ingls en el Continente.

    El Tratado de la Haya fue, por tanto, una alianza hegemnica. Esta, de hecho, constituy la primera pieza de una amplia estrategia diplomtico-militar tendente a debilitar a Holanda y, sobre todo, a instaurar un equilibrio sobre todo el continente europeo favorable a las miras inglesas. Esto resultar evidente algunos aos despus, al concluir la Guerra de los nueve aos (1688-1697) que la Gran Alianza, constituida por Inglaterra, Espaa, Austria y Holanda, haba iniciado contra Lus XIV.


    La lucha contra Francia, potencia continental en expansin, nos recuerda Zischka, tuvo para Inglaterra, de hecho, la gran ventaja de que se desarroll en suelo holands y determin tal debilitamiento de Holanda que las naves de esta salan a los mares cada vez en menor nmero; el comercio y la potencia financiera holandesa estaban en fuerte declive, mientras que Inglaterra, en cambio, refloreca (5). Para Zischka, precisamente gracias a su posicin insular Inglaterra logr desplazar el predominio a su favor.

    Llegando a tiempos que nos resultan relativamente ms cercanos, siempre tratando las alianzas de Inglaterra en el marco de su secular poltica de poder, dirigida a contener y hacer vanos los acuerdos de amistad y/o de integracin entre las naciones del continente europeo, vale la pena citar, como otro ejemplo clarificador, el Acuerdo de ayuda recproca entre el Reino Unido y Polonia, firmado en Londres el 25 de agosto de 1939.

    Como se sabe, el Acuerdo de amistad anglo-polaca firmado por Lord Halifax y por el conde Rczynski constituy una evidente violacin del Acuerdo que Alemania y Polonia haban estipulado el 26 de enero de 1934, as como una explcita intromisin en las delicadas relaciones entre el Reich nacionalsocialista y la URSS; Berln y Mosc, de hecho, apenas dos das antes, el 23 de agosto, haban suscrito un tratado de no agresin, que ha pasado a la historia como el Pacto Molotov-Ribbentrop, por el nombre de los respectivos ministros de asuntos exteriores. En tal circunstancia, el Reino Unido pretenda utilizar, en el mbito de un dispositivo diplomtico-militar tericamente paritario, la posicin de Polonia como cua entre dos potencias continentales, con el fin de invalidar, simultneamente, tanto la creacin de un potencial eje Mosc-Berln como los acuerdos germano-polacos, y alejar de tal modo toda perspectiva de acoplamiento entre la pennsula europea y la masa asitica.

    La accin de perturbacin diseada por Londres, mediante una actividad de fino tejido diplomtico, a la que no eran extraos los EEUU (6), era perfectamente coherente con la doctrina geopoltica britnica, que haba hecho de la valoracin de las tensiones entre las naciones continentales un elemento sustentante de la poltica de equilibrio (balance of power).

    Los caracteres de la Alianza noratlntica

    Los ejemplos ms arriba citados nos permiten analizar, por comparacin, otro caso de alianza hegemnica: el caso, muy particular, del Pacto atlntico. Tambin aqu, el mayor beneficiario de la alianza en cuestin es una potencia martima, los Estados Unidos. La potencia del otro lado del Atlntico siempre ha exaltado, en relacin a la masa eurasitica (7), su carcter insular, precisamente como Inglaterra hizo en relacin al continente europeo, y anlogamente a Inglaterra, en el mbito de las relaciones de fuerza entre naciones, ha activado el criterio de la poltica de equilibrio.

    Los caracteres que distinguen el Pacto atlntico son al menos tres: su larga duracin, la limitacin de la soberana de la mayor parte de los aliados, en beneficio de los EEUU, y la agresividad de su organizacin (la OTAN).

    En referencia a la primera caracterstica, el Pacto atlntico seguramente ha superado con mucho el lmite temporal que pareca subyacer, generalmente, a las coaliciones militares y que Tucdides haba fijado en torno a los treinta aos (8).

    A menudo, a propsito de la duracin de la Alianza atlntica, que precisamente este ao cumple ya sesenta aos, se considera su anomala respecto al principio que habra guiado siempre la poltica exterior de los EEUU, el de confiar slo en alianzas temporales y en casos de extraordinaria emergencia.

    En realidad, cuando se trata esta cuestin, no se tienen en cuenta al menos dos factores importantes: el primero, especfico, contenido precisamente en la formulacin del principio gua que Washington plante en su Farewell Address (9). Washington habl de alianzas temporales destinadas a mantener a los Estados Unidos on a respectably defensive posture, refirindose con esto claramente a acuerdos que deban durar todo el tiempo necesario para mantener a la Nacin precisamente en una posicin defensiva (10); el segundo, de orden ms general, hay que ponerlo en relacin con la pulsin mesinica que, adems de animar el patriotismo estadounidense e impregnar el carcter nacional de los norteamericanos, condiciona y regula las elecciones expansionistas e imperialistas de Washington (11).

    El excepcionalismo mesinico siempre ha sido para los gobernantes estadounidenses una categora a la que recurrir para construir y justificar las estrategias ms convenientes para los intereses nacionales. La extraordinaria emergencia, en la perspectiva religiosa vetero testamentaria propia de la tradicin estadounidense, tendr, por tanto, una duracin que se dilatar con la expansin de estos mismos intereses a escala mundial.

    De hecho, la limitacin de la soberana de muchos miembros de la Alianza Atlntica se debe no slo a su gnesis, acaecida en un periodo en el que las naciones europeas, que haban salido destruidas de la guerra, tenan escasa capacidad de negociacin con la potencia del otro lado del Ocano; sino, principalmente, a la serie de medidas vinculantes de acompaamiento que, constituida por Acuerdos, Tratados y Clusulas secretas entre los Pases europeos especficos y los EEUU, ha supuesto ( y sigue suponiendo) la difusin de instalaciones logsticas y bases militares estadounidenses y de la OTAN en toda Europa.

    Aunque slo sea por poner un ejemplo, consideremos, a tal respecto, el caso emblemtico de Italia, donde se cuentan, entre bases e instalaciones militares de distinto gnero, directa o indirectamente ligadas a los EEUU y a la OTAN, hasta un centenar (12).

    Las medidas de acompaamiento que sustancialmente limitan la soberana nacional de Italia, vinculndola fuertemente, en el plano militar, al sistema geopoltico occidentalista guiado por los EEUU, son al menos cuatro:

    1) el Bilateral Infrastructure Agreement (BIA) o Acuerdo secreto USA-Italia del 20 de octubre de 1954. El acuerdo, firmado por el ministro Scelba y por la embajadora estadounidense Clare Booth Luce, no ha sido sometido nunca a la verificacin ni a la ratificacin del Parlamento italiano;

    2) el Acuerdo bilateral Italia-USA del 16 de septiembre de 1972; 3) el Memorandum de entendimiento USA-Italia (Shell Agreement) del 2 de febrero de 1995;

    4) el Acuerdo secreto Stone Ax , estipulado en los aos 50/60 y renovado despus del 11 de septiembre de 2001.

    A estos acuerdos, obviamente, hay que aadir tambin:

    a) las clusulas secretas contenidas en la Convencin de Armisticio del 3 de septiembre de 1943;

    b) las clusulas secretas del Tratado de paz impuesto a Italia el 10 de febrero de 1947,

    c) el Tratado OTAN, firmado en Washington el 4 de abril de 1949, y que entr en vigor el 1 de agosto de 1949.

    En referencia al tercer carcter mencionado, el referente a la agresividad de la Organizacin de la Alianza Noratlntica, observamos que este resulta claro y manifiesto si se considera la articulada estrategia puesta sobre el terreno por los EEUU al trmino de la segunda Guerra Mundial con el fin de una autntica hegemona (13) a nivel mundial.

    Tal estrategia se compone de dos dispositivos geopolticos diferentes (14). El primero, basado fundamentalmente en mecanismos econmicos, se refiere esencialmente a:

    -el ERP, lEuropean Recovery Program, ms conocido como Plan Marshall (1947), debido al nombre del entonces secretario de Estado, George Marshall. Mediante el Plan de reconstruccin de Europa occidental, Washington condicion, tal y como observan los geopolticos franceses Chauprade y Thual, la integracin econmica europea en un espacio econmico controlado por ellos;

    -el GATT, Acuerdo General sobre las Tarifas y el Comercio (1947) para favorecer la liberalizacin del comercio mundial erosionado las prerrogativas nacionales; - el Banco mundial (1945).

    El otro dispositivo, diplomtico y militar, comprenda ms all de la OTAN (1949):

    - el Pacto de Bagdad, que luego se convirti en el Pacto CENTO (Central Treaty Organisation) (1959), despus de la salida de Irak en 1958; - el Pacto de Manila o SEATO (South East Asia Treaty Organization) de 1954; - el Pacto tripartito de seguridad entre Australia, Nueva Zelanda y EEUU, conocido con el acrnimo ANZUS, de 1951.

    En tal estrategia es evidente la funcin de la OTAN como elemento de tutela militar en Europa occidental y mediterrnea (15) y de presin hacia las fronteras occidental y meridional de la Unin Sovitica. La voluntad estadounidense de una guarnicin militar en Europa surge tambin de la conocida afirmacin del presidente Roosevelt, segn la cual el Rin tena que ser considerado como la frontera oriental de los EEUU (16).

    La OTAN constituye, desde su creacin, una malla especfica de la red estadounidense para cercar toda la masa eurasitica. La aplicacin de la teora del containment (un eufemismo retrico que ha enmascarado, en el periodo de la Guerra Fra, el cerco geoestratgico de Eurasia) en realidad era un claro acto de prepotencia militar y diplomtica dirigido por los EEUU contra la URSS y, adems, una advertencia amenazante a las otras naciones asiticas y mediterrneas. El carcter agresivo del Pacto atlntico se ha manifestado, en los ltimos aos, con la ampliacin (otro eufemismo que pretendera ocultar el carcter expansionista de los EEUU) de su organizacin hacia Europa oriental y las Repblicas centroasiticas.

    El Pacto antieuropeo y antieurasitico en el nuevo sistema multipolar

    El Pacto atlntico se configura, por tanto, como una alianza tpicamente hegemnica, antieuropea y anti-rusa en el periodo del bipolarismo; antieurasitica despus del hundimiento de la Unin Sovitica.

    Antieuropea, porque con su presencia ha impedido la constitucin de un ejrcito europeo y ha contribuido a la larga ocupacin estadounidense del Viejo Continente; antieurasitica, porque ha impuesto a Europa occidental el bien conocido papel de cabeza de puente construida en el continente eurasitico en funcin de las miras estadounidenses para el dominio mundial.

    En los albores del nuevo sistema multipolar, sin embargo, el dispositivo estadounidense parece que est ya obsoleto: una malla de una red (por otra parte, cada vez ms deshilachada) que no logra contener eficazmente (17) la fuerza de las Naciones asiticas emergentes y su derecho, durante mucho tiempo conculcado, de determinar su propio destino. Con la presencia, en la poltica mundial, de naciones cada vez ms determinadas y de dimensiones continentales como Rusia, China, India y Brasil, los intereses nacionales especficos de los pueblos europeos muestran, una vez ms, su falta de influencia en el plano geopoltico y, sobre todo, la innatural posicin de Europa en el campo occidentalista. La conciencia de la propia falta de influencia geopoltica llevar a los europeos, tarde o temprano, a comprender que la participacin en la Alianza atlntica es un vnculo que podra alejarlos de sus propios intereses mediterrneos y asiticos.

    Si Europa quiere participar como protagonista en el nuevo sistema multipolar debe, lo ms pronto posible, salir de las sofocantes y limitativas lgicas nacionales que la dividen y reconocer que constituye el componente oriental del espacio geopoltico eurasitico. Mosc, Nueva Delhi y Pekn no esperan otra cosa.

    La asuncin de una clara visin geopoltica impone a los europeos, para salvaguardar sus propios intereses econmicos, militares, polticos y culturales, la reivindicacin de una indita soberana continental que puede ser alcanzada slo a partir de la denuncia de la OTAN como instrumento de dominio de los EEUU y de la contextual creacin de una fuerza armada europea.

    direzione@eurasia-rivista.org

    Traducido por Javier Estrada

    *Tiberio Graziani es director de la revista italiana de estudios geopolticos Eurasia (http://www.eurasia-rivista.org/).

    1. Para un tratamiento de la teora contempornea de las alianzas nos remitimos a Marco Cesa, Teorie delle alleanze, in Quaderni di scienza politica, II, 2, 1995, pp. 201-283.

    2. Alessandro Colombo, La lunga alleanza. La Nato tra consolidamento, supremazia e crisi, Franco Angeli- Ispi, Milano 2001. A . Colombo, muy agudamente, identifica en tres razones la desconsolante ambigedad histrica y semntica del trmino alianza. La primera residira en la enorme variedad de las formas histricas de alianza: variedad en el tipo de compromisos, en su formalizacin, en su duracin y en sus objetivos (p.25); la segunda, que refleja parcialmente la primera, consiste en la extrema variedad de los trminos y de las metforas con las cuales, en el curso de la historia, estos acuerdos se han expresado (p.26); la tercera, finalmente est ligada, segn el estudioso, al deslizamiento semntico por el cual la entonacin eufemstica de la cultura poltica del ltimo siglo no poda evitar () el fenmeno de las alianzas (p.26). La ambigedad a la que se refiere Colombo, a nuestro juicio, permanece tambin en el mbito, ciertamente ms riguroso por lo menos en el plano formal, del derecho internacional, por el cual el acuerdo de alianza considera un compromiso exclusivamente recproco entre dos o ms estados.

    3. Antonio Zischka, Le alleanze dellInghilterra, Casa editrice mediterranea, Roma 1941-XIX, p. 41. Para Johann von Leers, que est de acuerdo con Zischka acerca de la valoracin de la insularidad en funcin de la poltica de poder llevada a cabo por los Ingleses, en cambio, Inglaterra se habra emancipado de la masa continental europea en la poca de la invasin normanda. Escribe, de hecho, el autor alemn, Desde el momento en que los Normandos tomaron posesin de las islas britnicas, la poltica exterior que parta de all cambi completamente. Los Anglosajones slo se haban defendido contra los ataques que partan del Continente. Los Normandos, en cambio, se sirvieron de Inglaterra como base para reprimir a las potencias continentales. Fueron los primeros en valorar la insularidad inglesa, la ventaja de estar en una tierra sin vecinos e inatacable, como poltica de poder, LInghilterra, lavversario del continente europeo, Edizioni allinsegna del Veltro, Parma 2005.

    4. Antonio Zischka, op. cit., p. 50.

    5. Antonio Zischka, op. cit., p. 53.

    6. Se hace referencia a los encuentros que tuvieron lugar en Francia en noviembre de 1938 y febrero de 1939 entre el embajador estadounidense William Christian Bullitt Jr. y los embajadores polacos Potocki e Lukasiewicz; relatado en Giselher Wirsing, Roosevelt et lEurope (Der Masslose Kontinent), Grasset, Paris s.d., ma 1942, p. 266.

    7. Geopolticamente Amrica es una isla distante del gran continente eurasitico, as se expresa Henry Kissinger, Larte della diplomazia, Sperling & Kupfer Editori, Milano 2006, pp.634-635 8. Bernard Guillerez, LOtan, instrument de la puissance amricaine, en Revue Franaise de Gopolitique, 1, 2003, p. 215.

    9. El principio de las temporary alliances es formulado por George Washington en su Farewell address, el 19 de septiembre de 1796. En aquella ocasin el primer presidente de los Estados Unidos afirm: Taking care always to keep ourselves, by suitable establishments, on a respectably defensive posture, we may safely trust to temporary alliances for extraordinary emergencies. (Teniendo cuidado siempre de mantenernos, mediante los acuerdos pertinentes, en una postura razonablemente defensiva, podemos confiar con seguridad en alianzas temporales para emergencias extraordinarias).

    10. La interpretacin de la posturas defensiva est directamente ligada al carcter insular de los EEUU.

    11. Para un tratamiento de las fuentes religiosas relativas a la formacin de la identidad nacional de los EEUU, remitimos, entre otros, a: Chosen Peoples: Sacred Sources of National Identit, Oxford University Press, New York 2002 y a Romolo Gobbi, America contro Europa, MB Publishing, Milano 2002. Sobre las relaciones entre excepcionalismo e imperialismo estadounidenses remitimos a Anders Stephanson, Destino manifesto. Lespansionismo americano e lImpero del Bene, Feltrinelli, Milano 2004.

    12. Alberto B. Mariantoni, Dal Mare Nostrum al Gallinarium Americanum. Basi USA in Europa, Mediterraneo e Vicino Oriente, en Eurasia. Rivista di Studi Geopolitici, 3, 2005, pp. 81-94.

    13. Sobre el trmino hegemona aplicado a la potencia estadounidense, Chalmers Jonson, denunciando su retrica, escribe: Algunos autores han empleado el concepto hegemona para indicar un imperialismo sin colonias; en la era de las superpotencias despus de la Segunda Guerra Mundial la hegemona se convirti en sinnimo de los campos occidental y oriental. En este caso, el uso de conceptos adecuados se complica por la tendencia de los Estados Unidos a acuar eufemismos para la nocin de imperialismo, que hiciesen que su versin americana pareciese un poco ms inocua e inocente, al menos, a ojos de los ciudadanos de aquel pas, en The Sorrows of Empire, London, Verso 2004, p. 30, citado por Herfried Mnkler, Imperi. Il dominio del mondo dallantica Roma agli Stati Uniti, Il Mulino, Bologna 2008, p.66.

    14. Aymeric Chauprade, Francois Thual, Dictionnaire de Gopolitique, Ellipses, Paris 1999, pp. 148-149.

    15. Hastings Lionel Ismay, primer secretario de la OTAN, a propsito de las finalidades del Pacto, se expres as: to keep the Germans down, the Russians out and the Americans in.El objetivo principal de la OTAN, en referencia a Europa, por tanto, era el de mantener la presencia americana en el territorio europeo, no el de defenderlo.

    16. Giselher Wirsing, op.cit., p. 266.

    17. Zbigniew Brzezinski, considerando que las nuevas realidades polticas globales parecen indicar el declive de Occidente, considera que la Comunidad atlntica (tiene que) mostrarse abierta a una mayor participacin por parte de los pases no europeos. El politlogo y geoestratega estadounidense prev una funcin de Japn (y tambin de Corea del Sur) en el mbito de la OTAN, con el fin de que Tokio est an ms ligado a los intereses nacionales de los EEUU. Zbigniew Brzezinski, Lultima chance, Salerno editrice, Roma 2008, p. 150.


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