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    METAFSICA DEL NACIONAL-BOLCHEVISMO 

    Aleksandr Dughin

    LA DEFINICIN APLAZADA

    El trmino "Nacional-Bolchevismo" puede indicar imgenes muy diversas. En s, emergi en Alemania y en Rusia para reflejar la intuicin, por parte de algunos tericos polticos, del carcter nacional de la Revolucin bolchevique de 1917, carcter oculto a la fraseologa del marxismo internacionalista ortodoxo. En el contexto ruso, "nacional-bolchevique" fue la denominacin habitual de aquellos comunistas orientados hacia la conservacin del Estado y (consciente o inconscientemente) continuadores de la lnea geopoltica de la misin de la Gran-Rusia. Pero "nacional-bolcheviques" rusos se encuentran tanto entre los blancos (Ustrialov, los "smeno-vekhovisij", los euroasiticos de izquierda) como entre los rojos (Lenin, Stalin, Radek, Lezhnev, etc.) (1). En Alemania el fenmeno anlogo se asoci a las formas de nacionalismo de extrema izquierda de los aos 20 y 30 del siglo XX, en cuyos ambientes se daba una combinacin de ideas socialistas no-ortodoxas, ideas nacionalistas y actitudes positivas a un entendimiento con la Unin Sovitica. Entre los nacional-bolcheviques alemanes, el ms coherente y radical fue sin duda Ernst Niekisch; pero en este movimiento tambin encontramos personajes destacados de la Revolucin Conservadora alemana, como Ernst Jnger, Ernst von Salomon, August Winnig, Karl Otto-Paetel, Harro Schulzen-Beysen, Hans Zehrer, as como miembros del Partido Comunista, como Laufenberg e Wolfheim, pero tambin figuras espontneas del ala izquierda del NSDAP, como Otto Strasser y Joseph Goebbels.



    En verdad, el concepto de "Nacional-Bolchevismo", por amplitud y profundidad, atraviesa las corrientes polticas. Todava hoy, para llegar a una comprensin adecuada, debemos examinar problemas de orden terico y filosfico de orden ms global, concernientes a las definiciones de "derecha" y de "izquierda", de "nacional" y de "social". La doble palabra "nacional-bolchevismo" encierra un significado paradjico. Cmo pueden dos nociones mutuamente excluyentes combinarse en un nico trmino?

    Independientemente de los xitos alcanzados por las reflexiones de los nacional-bolcheviques, que se resienten sin duda de las limitaciones del contexto histrico especfico, la idea de una aproximacin de la izquierda al nacionalismo y de la derecha al bolchevismo se revela inesperada y sorprendentemente fecunda, abriendo nuevos horizontes a la comprensin de la lgica histrica, del desarrollo social y del pensamiento poltico.

    Nuestro punto de vista no ser un hecho poltico particular y concreto: si Niekisch escribi esto, si Ustrjalov evalu un cierto fenmenos de tal modo, si Savitskij apunt esta argumentacin, y dems. Debemos, por el contrario, intentar la observacin del fenmeno desde un punto de vista sin precedentes: aquello mismo que lo hizo posible la existencia de tal combinacin "nacional y bolchevique". Obrando tal estaremos en condiciones no slo de describir el fenmeno, sino tambin de comprenderlo y ―gracias a ello― de comprender muchos otros aspectos de nuestra poca paradjica.

    LA INESTIMABLE CONTRIBUCIN DE KARL POPPER.

    En la ardua tarea de definir la esencia del "nacional-bolchevismo" es difcil algo mejor que la referencia a las investigaciones sociolgicas de Karl Popper, y especialmente a su trabajo fundamental "La sociedad abierta y sus enemigos". En esta obra ponderosa, Popper propone un modelo en base al cual todos los tipos de sociedad se reparten en grandes lneas en dos categoras principales: las sociedades abiertas y las sociedades no abiertas, siendo estas ltimas obra de los enemigos de la sociedad abierta. Segn Popper, las sociedades abiertas se basan en el rol central del individuo y sobre sus caractersticas fundamentales: racionalidad, discrecionalidad, ausencia de una teleologa global en la accin, etc. El sentido de la sociedad abierta consiste en el rechazo de todas las formas de Absolutos no compatibles con la individualidad y con su naturaleza.. Una sociedad tal es abierta" a causa de la variedad de las combinaciones ilimitadas de los tomos individuales (aunque privados de sentido y de finalidad); tericamente, una sociedad de este gnero debiera estar dirigida a conseguir un equilibrio dinmico ideal. El mismo Popper se declara un firme partidario de la sociedad abierta.

    El segundo tipo de sociedad es definido por Popper como "hostil a la sociedad abierta". Queriendo prevenir las posibles objeciones, no la llama "sociedad cerrada", pero usa frecuentemente el trmino "totalitaria". En cualquier caso, segn Popper, la simple aceptacin o rechazo del concepto de "sociedad abierta" constituye un criterio de clasificacin para cualquier doctrina poltica, social o filosfica.

    Enemigos de la "sociedad abierta" son quienes propugnan todo gnero de modelos teorticos fundados sobre el Absoluto, en vez del rol central del individuo. El Absoluto, incluso cuando se elige por libre eleccin, invade inmediatamente la esfera individual, transforma radicalmente su proceso evolutivo, viola coercitivamente la integridad atomista del individuo sometindolo a cualquier otro impulso individual externo. El individuo vienen inmediatamente limitado por el Absoluto, y por lo tanto la sociedad pierde su condicin de "apertura" y la posibilidad de un libre desarrollo en todas las direcciones. El Absoluto pone fines y lmites, establece dogmas y normas, plasma al individuo como el escultor plasma sus materiales.

    Popper hace iniciar la genealoga de los enemigos de la "sociedad abierta" con Platn, a quien considera el fundador del totalitarismo en filosofa y padre del "oscurantismo". Despus, paso a paso, contina con Schlegel, Schelling, Marx, Spengler y otros pensadores modernos, todos puestos en comn, en su clasificacin, por un indicio: la introduccin de construcciones metafsicas, ticas, sociolgicas y econmicas fundadas sobre principios que niegan la "sociedad abierta" y el rol central del individuo. Y sobre este punto Popper es absolutamente justo.

    El elemento ms importante del anlisis de Popper es el hecho de que pensadores y polticos sean catalogados como "enemigos de la sociedad abierta" independientemente de sus convicciones de "derecha" o de "izquierda", "reaccionarias" o "progresistas". Popper pone el acento sobre otro punto sustancial y sobre un criterio ms fundamental, que unifica ideologas y filosofas en apariencia contradictorias. Marxistas, conservadores, fascistas, algunos social-demcratas, todos ellos pueden ser identificados como "enemigos de la sociedad abierta". Al mismo tiempo, liberales como Voltaire o pesimistas reaccionarios como Schopenhauer pueden descubrirse unidos en el conjunto de los amigos de la sociedad abierta.

    La frmula de Popper es esta: o "la sociedad abierta" o "sus enemigos"

    LA SANTA ALIANZA DEL OBJETIVO

    La definicin ms acertada y apreciada de "nacional-bolchevismo", ser ahora la siguiente: "El nacional-bolchevismo es la super-ideologa comn a todos los enemigos de la sociedad abierta". No es slo una entre las ideologas hostiles a tal sociedad, sino precisamente su anttesis consciente, total y natural. El nacional-bolchevismo es un tipo de ideologa que se apoya en la completa y total negacin del individuo y en su rol central; y en la cual el Absoluto ―en cuyo nombre el individuo es negado― asume su sentido ms amplio y general. Osaremos decir que el nacional-bolchevismo justifica cualquier versin del absoluto, cualquier refutacin de la "sociedad abierta". En el nacional-bolchevismo est inscrita la tendencia a universalizar el Absoluto a cualquier coste, a promover una ideologa y un programa poltico tales que sean la encarnacin de todas las formas intelectuales hostiles a la "sociedad abierta", reconociendo un comn denominador e integrando un bloque conceptual y poltico indivisible.

    Naturalmente, en el transcurso histrico, las varias tendencias hostiles a la "sociedad abierta" fueron tambin hostiles las unas hacia las otras. Los comunistas han negado indignados su semejanza a los fascistas, y los conservadores han negado tener nada que ver con ambas corrientes citadas. En la prctica, ninguno entre los "enemigos de la sociedad abierta" admite ninguna relacin con las otras ideologas anlogas, considerando al mismo tiempo este parangn como una crtica denigratoria. Al mismo tiempo, las diferentes versiones de la misma "sociedad abierta" se han desarrollado en estrecha unin recproca, demostrando una clara conciencia de su parentela ideolgica y filosfica. El principio del individualismo ha sabido unir a la monarqua protestante inglesa con el parlamentarismo democrtico de Norteamrica, donde en sus inicios el liberalismo se combin graciosamente con la posesin de esclavos.

    Fueron precisamente los nacional-bolcheviques los primeros en intentar una coalicin de las varias ideologas hostiles a la "sociedad abierta"; ellos revelaron la existencia de aquel eje comn que ―al parecer de sus adversarios ideolgicos ― reuna en torno a s todas las posibles alternativas al individualismo y a la sociedad por l fundada.

    Los primeros nacional-bolcheviques histricos construyeron su teora sobre la base de aquel impulso profundo y casi del todo irreflexivo. El blanco de la crtica nacional-bolchevique fue el individualismo, de "derechas" tanto como de "izquierdas". En la "derecha", el individualismo se expresaba en la economa, en la "teora del libre mercado"; en la izquierda, en el liberalismo poltico: la "sociedad igualitaria", la ideologa de los "derechos humanos ", y similares.

    En otras palabras, los nacional-bolcheviques supieron identificar la esencia de su posicin metafsica y la de sus adversarios.

    En el lenguaje filosfico, "individualismo" se identifica prcticamente con "subjetivismo". Si opersemos una lectura de la estrategia nacional-bolchevique a este nivel, podramos afirmar que el nacional-bolchevismo es netamente contrario a lo "subjetivo" y netamente favorable a lo "objetivo". La cuestin entonces no se pone en los trminos materialismo o idealismo, sino en los trminos idealismo objetivo y materialismo objetivo (a un lado de la barricada) o idealismo subjetivo y materialismo subjetivo (al otro) (2).

    As, la filosofa poltica del nacional-bolchevismo sostiene la natural unidad de las ideologas fundadas sobre la posicin central de lo objetivo, al cual se le confiere un status idntico a aquel del Absoluto, independientemente de cmo sea interpretado este carcter de los objetivo. Podemos decir que la mxima metafsica suprema del nacional-bolchevismo es la frmula hindusta "El Atman es Brahman". En el hinduismo, el "Atman" es el Ser humano supremo, trascendente e indiferente al "yo" individual, pero al mismo tiempo interno a este ltimo como su parte ms ntima y misteriosa, huidiza a los condicionamientos de lo inmanente. El Atman es el Espritu interior, en su sentido objetivo y supraindividual. El "Brahman" es la Realidad Absoluta, que abarca al individuo desde el exterior, el carcter objetivo exterior elevado a su fuente primaria y suprema. La identidad del Arman y el Brahman en su unidad trascendente es el sello de la metafsica hind y, sobre todo, el punto de partida de la realizacin espiritual. Se trata de un elemento comn a todas las doctrinas sagradas, sin excepcin. En todas se presenta la cuestin de la finalidad fundamental de la existencia humana, de la superacin del "s mismo", de la expansin hacia otros lmites del pequeo "yo" individual.; el camino que se aleja de este "yo", interior o exterior, conduce al mismo xito victorioso. De aqu lo paradjico de la tradicin inicitica, expresado en la famosa frmula del evangelio: "quien quiera ganar su vida la perder". El mismo significado est contenido en la genial afirmacin de Nietzsche: "Lo humano es aquello que debe ser superado". El dualismo filosfico entre "subjetivo" y "objetivo" ha influenciado todo el curso de la historia en la esfera ms concreta de la ideologa, siguiendo las especificaciones de la poltica y del ordenamiento social. Las diferentes versiones de la filosofa "individualista" se han concretado progresivamente en el campo ideolgico del liberalismo y de la poltica liberal-democrtica. Se trata del macro-modelo de "sociedad abierta" del cual se ha ocupado Popper. La "sociedad abierta" es el ltimo y ms maduro fruto del individualismo vuelto en ideologa y realizndose en una poltica concreta. Es por ello que nos obligamos a desarrollar el problema de un mximo comn modelo ideolgico para los autores de la percepcin "objetiva", de un programa sociopoltico universal para los "enemigos de la sociedad abierta". El resultado que obtendremos ser la ideologa del nacional-bolchevismo.

    En paralelo a la radical innovacin de esta filosofa discriminante, operada verticalmente respecto a los esquemas habituales (como idealismo-materialismo), los nacional-bolcheviques sealan una nueva lnea de confn en poltica. Derecha e izquierda son ahora ambas divididas en dos sectores. La extrema izquierda (comunistas, bolcheviques, "hegelianos de izquierda"), vienen a combinarse en la sntesis nacional-bolchevique con los extremistas nacionalistas, estatalistas, sostenedores de la idea del "Nuevo Medievo", en breve, con todos los "hegelianos de derecha" (3).

    Los enemigos de la "sociedad abierta" han retornado a su terreno metafsico comn.

    LA METAFSICA DEL BOLCHEVISMO O MARX VISTO DESDE LA DERECHA

    Aclaremos ahora el modo de entender los dos componentes de la expresin "nacional-bolchevismo" en un significado puramente metafsico.

    Como es sabido, el trmino "bolchevismo" hizo su aparicin en el curso del debate interior en el seno del POSDR (Partido Obrero Social-Democrtico Ruso), para definir la fraccin que se situ junto a las tesis de Lenin. Recordemos que la poltica de Lenin en el mbito de la socialdemocracia rusa se caracterizaba en su extrema radicalidad, en el rechazo de los compromisos, en la acentuacin del carcter elitista del partido y en el "blanquismo" o teora de la conspiracin revolucionaria. En seguida, los hombres que llevaron a trmino la Revolucin de Octubre y tomaron el poder en Rusia fueron llamados "bolcheviques". Pero, en la fase post-revolucionaria, casi de sbito, el trmino perdi su significado circunscrito y pas a ser entendido como sinnimo de "mayoritario", de "poltica pan-nacional", de "integracin nacional" ("bolchevique", en ruso, puede traducirse aproximadamente como "representante de la mayora"). Se lleg as a una fase en la que el "bolchevismo" fue percibido como una versin nacional, puramente rusa, del comunismo y del socialismo, en contraposicin a las abstracciones dogmticas de los marxistas y, al mismo tiempo, de las tcticas conformistas de las otras tendencias socialdemcratas. Una similar interpretacin del bolchevismo" fue en larga medida caracterstica de la Rusia, y fue aquella la que predomin en Occidente. La mencin del "bolchevismo" en reaccin al trmino "nacional-bolchevismo" no se limita todava a este significado histrico. Estamos en presencia de una determinada poltica, comn a todas las tendencias de la izquierda radical de naturaleza socialista o comunista que podemos definir "radical", "revolucionaria" o "antiliberal". La referencia es a aquel aspecto de la teora de la izquierda que Popper define como "ideologa totalitaria" o como "teora de los enemigos de la sociedad abierta". Por lo tanto, no es posible reducir el "bolchevismo" al influjo de la mentalidad rusa sobre la doctrina de la socialdemocracia. Se trata de una determinada componente siempre presente en todas las filosofas de izquierda, y que puede libremente desarrollarse al margen de las condiciones en la Rusia de 1917.

    En los ltimos tiempos, una cuestin viene interrogando a los historiadores ms objetivos: La ideologa fascista, es realmente "de derechas"? Y el mismo hecho de expresar esta duda apunta naturalmente en la direccin de la posible interpretacin del "fascismo" como fenmeno ms bien complejo, que presenta una gran cantidad de trazos tpicamente "de izquierda". Y aqu anotamos la cuestin simtrica: el "comunisno", es realmente "de izquierdas"? Tal pregunta no ha llegado a los medios acadmicos, pero la cuestin se hace urgente: es necesario cubrir esta demanda.

    Es difcil negar al comunismo trazos autnticamente "de izquierdas", como la apelacin a la racionalidad, al progreso, al humanismo, al igualitarismo, etc. Pero, al lado de estos, presenta aspectos que se presentan, sin sombra de duda, al margen de un marco de "izquierdas" y que se asocian a la esfera de lo irracional, del antihumanismo y del totalitarismo. Estos son en su conjunto los elementos de "derechas" presentes en la ideologa comunista, que definimos como "bolcheviques" en su sentido ms general, Antes, en el mismo marxismo, aparecen dos elementos sospechosos, desde el punto de vista progresista, de ser "autnticamente" de "izquierdas". Se trata de la herencia de los socialistas utpicos franceses y del hegelianismo de izquierdas. Slo la tica de Feuerbach contrasta con la esencia "bolchevique" de la construccin ideolgica de Marx, confiriendo al conjunto entero una colorista terminologa humanista y progresista.

    Los socialistas utpicos, ciertamente incluidos por Marx en el conjunto de sus maestros predecesores, fueron los espontneos de un particular mesianismo mstico y los predecesores de un "retorno a la Edad de Oro". Prcticamente, todos fueron miembros de sociedades secretas y esotricas, fuertemente impregnadas de una atmsfera de misticismo, escatologa y predicciones apocalpticas. Este un universo en el cual se intercalaban motivos sectarios y ocultismos religiosos, cuyo sentido se reduca al siguiente esquema: "El mundo moderno es intrnsecamente malvado, pues ha perdido la dimensin de lo sacro. Las instituciones religiosas son corruptas y han perdido la bendicin de Dios (un tema comn entre las sectas extremistas protestantes, como los anabaptistas y los "viejos creyentes" rusos). El mundo est gobernado por el mal, el engao, el materialismo y el egosmo. Pero los iniciados sabemos del prximo retorno de una Edad de Oro, y la favoreceremos con rituales enigmticos y aciones ocultas".

    Los socialistas utpicos proyectaron este modelo, comn al esoterismo mesinico occidental, sobre la realidad social, y revistieron de semblanzas polticas y sociales el siglo ureo del porvenir. Ciertamente, era un intento de racionalizacin del mito escatolgico, pero al mismo tiempo era una intromisin en la poltica del carcter sobrenatural del Reino venidero, del "Regnum", y evidentemente en sus programas sociales y en sus manifiestos, donde no es difcil encontrar descripciones de las maravillas de la futura sociedad comunista (navegantes que cabalgan a lomos de delfines, manipulacin de las condiciones meteorolgicas, comunidad de esposas y libertad sexual, vuelos humanos, etc.). Es absolutamente evidente el carcter cuasi-tradicional de esta direccin poltica: un misticismo escatolgico radical, la idea del retorno a los Orgenes, que justifican plenamente la clasificacin de esta componente no slo a la "derecha", sino incluso a la "extrema derecha".

    Ahora lleguemos a Hegel y a su dialctica. Es ampliamente conocido que las convicciones polticas personales del filsofo fueron extremadamente reaccionarias. Pero esta no es la cuestin. Si examinamos el fundamento metodolgico de la dialctica hegeliana (y fue precisamente el mtodo dialctico el que Mar tomo prestado, en muy amplia medida, de Hegel), descubriremos una doctrina perfectamente tradicionalista, incluso escatolgica, que hace uso de una terminologa especfica. Adems, tal terminologa refleja la estructura del acercamiento inicitico, esotrico, a los problemas gnoseolgicos, bien distante de la lgica puramente profana de Descartes y Kant; stas tendran por fundamento el "sentido comn", las especificaciones gnoseolgicas de aquella "conciencia de la vida cotidiana" de la cual (vale la pena anotarlo) todos los liberales, y en particular Karl Popper, son apologistas.

    La filosofa de la historia de Hegel es una versin del mito tradicional, integrada en una teleologa puramente cristiana. La Idea Absoluta, alienada de s misma, deviene el mundo (recordemos la frmula del Corn: "Allah era un tesoro escondido que quera ser descubierto"). Encarnndose en la historia, la Idea Absoluta ejerce una influencia desde el exterior sobre los hombres, como "astucia de la Razn", predeterminando el carcter providencial de la trama de los de los eventos. Para tal fin, mediante el adviento del Hijo de Dios, la perspectiva apocalptica de la realizacin total de la Idea Absoluta se desvela al nivel subjetivo, que, por efecto de aquelllo, de "subjetivo" se hace "objetivo". "El Ser y la Idea son una misma cosa", es decir: "el Atman es Brahman". Esto deviene en un determinado Reino particular, en un Imperio del Fin que el nacionalista alemn Hegel identific con Prusia. La Idea Absoluta es la tesis; la alienacin en la historia es la anttesis; su realizacin en el Reino escatolgico es la sntesis. La gnoseologa hegeliana se funda sobre esta visin ontolgica. Distinta de la racionalidad comn que se apoya sobre las leyes de la lgica formal, obra slo con afirmaciones positivas y se limita a las actuales relaciones de causa/efecto- la "nueva lgica" de Hegel asume como objeto aquella especial dimensin ontolgica de la cosa, integrada en su aspecto potencial, inaccesible a la "conciencia de la vida cotidiana", pero ampliamente empleada en las corrientes msticas de Paracelso, Jakob Boheme, los hermetistas y los rosacrucianos. El hecho de un sujeto o afirmacin (al cual se reduce la gnoseologa "cotidiana" de Kant) es para Hegel slo una de las tres hipstasis. La segunda hipstasis es la "negacin" de aquel hecho, entendida no como pura nada (segn la visin de la lgica formal) sino como una particular modalidad de existencia supraintelectual de una cosa o de una afirmacin.. La primera hipstasis es el "Ding fr uns" (la cosa para nosotros); la segunda hipstasis el "Ding an sich" (la cosa en s). Pero, a diferencia de la perspectiva kantiana, la "cosa en s" es interpretada no como algo trascendente y puramente apoftico, no como un no-ser gnoseolgico, sino como un ser-en-otro-modo gnoseolgico. Y ambas hipstasis relativas desembocan en la Tercera, la sntesis, que abraza tanto la afirmacin como la negacin, la tesis tanto como la anttesis. As, considerando el proceso de pensamiento en su coherencia, la sntesis tiene lugar despus de la "negacin", en cuanto que segunda negacin o "negacin de la negacin". En la sntesis se complementan tanto la afirmacin como la negacin. La cosa co-existe con su propia muerte, que segn una particular perspectiva ontolgica y gnoseolgica no es vista como vaco, sino como otro-modo-de-ser de la vida, como alma.

    El pesimismo gnoseolgico kantiano, raz de la meta-ideologa liberal, es derribado, es descubierto como "irreflexin", y el "Ding an sich" (la cosa en s) deviene "Ding fuer sich" (cosa para s). La razn del mundo y el mismo mundo se combinan en la sntesis escatolgica, donde la existencia y la no-existencia estarn ambas presentes, sin excluirse recprocamente. El Reino Terrenal del Fin, dirigido por la casta de los iniciados (la Prusia ideal) se integrar con la Nueva Jerusaln descendida a la Tierra. Ser el final de la historia y el comienzo de la Era del Espritu Santo.

    Este escenario mesinico escatolgico fue tomado en prstamo por Marx y aplicado a una esfera diferente, a la esfera de las relaciones econmicas. Una pregunta interesante: por qu hizo Marx tal cosa? La "derecha" est presta a responder citando su "falta de idealismo", su "naturaleza grosera" (cuando no sus intentos subversivos). Explicaciones sorprendentemente simplistas, que han mantenido su polaridad en el curso de varias generaciones de reaccionarios. De manera ms verosmil, Marx que estudi a fondo la economa poltica inglesa- fue seducido por la semejanza entre las teoras liberales de Adam Smith, que ven la histor4ia como un movimiento progresivo hacia la sociedad de libre mercado y la universalizacin de un denominador comn monetario material, y el concepto hegeliano que expresa la anttesis histrica, vale decir la alienacin de la Idea Absoluta en la historia. De modo genial, Marx ha identificado la mxima alienacin del Absoluto en el Capital.

    Del anlisis de la estructura del capitalismo y de su desarrollo histrico Marx extrae el conocimiento de la mecnica de la alienacin, la frmula alqumica de sus reglas de funcionamiento. Y esta comprensin mecnica las frmulas de la anttesis- fue slo la primera y necesaria condicin para la Gran Restauracin tras la ltima Revolucin. Para Marx, el Reino del comunismo por venir no era solamente el progreso, sino el xito final, la "revolucin" en el sentido etimolgico del trmino. No por casualidad el propio Marx defini el estadio primero de la humanidad como "comunismo de las cavernas". La tesis es el "comunismo de las cavernas", la anttesis es el Capital, la sntesis es el comunismo mundial. Comunismo es sinnimo de Fin de la Historia, de Era del Espritu Santo. El materialismo, la focalizacin sobre las relaciones econmicas e industriales, no testimonia el inters de Marx por la praxis, sino de su aspiracin a la transformacin mgica de la realidad y de su rechazo radical de los sueos compensatorios de todos los soadores irresponsables que no han hecho sino agravar el elemento de alienacin con su inaccin. Segn una lgica similar, los alquimistas medievales podran ser tachados de "materialistas" y de sedientos de riquezas para todos aquellos que no tengan en consideracin su simbolismo profundamente espiritual e inicitico que se encierra en sus discursos sobre la destilacin de la orina, sobre la transmutacin del oro en plomo y sobre la conversin de los minerales en metales.

    Estas tendencias gnsticas presentes en Marx y en sus predecesores fueron recogidas por los bolcheviques rusos, crecidos en un ambiente donde la fuerza enigmtica de las sectas rusas, el mesianismo nacional, las sociedades secretas y el los tratados apasionantes y romnticos de los rebeldes formaron el fermento contra un rgimen monrquico alienado, secularizado y degenerado. Mosc era la "Tercera Roma"; el pueblo ruso era un pueblo deforo (portador de Dios); Rusia estaba destinada a salvar al mundo: todas estas ideas estaban permeabilizadas en la vida cotidiana del pueblo ruso, en sintona con la inclinacin a escoger un sujeto esotrico en el marxismo. Pero frente a las frmulas estrictamente espirituales, el marxismo ofreca una estrategia econmica, poltica y social, clara y concreta, comprensible a la gente simple y apta para formar una base a disposicin de su naturaleza social y poltica.

    Fue este "marxismo de derechas" el que triunf en Rusia bajo el nombre de "bolchevismo". Pero esto no significa que se trate de una cuestin nicamente rusa: tendencias anlogas se han presentado en los partidos comunistas de todo el mundo cuando estos no se han degradado al nivel de la socialdemocracia parlamentaria conforme al espritu liberal. As, no es sorprendente que el socialismo revolucionario haya triunfado integralmente, adems de Rusia, el los pases del Extremo Oriente: China, Corea, Vietnam, etc. Precisamente los pueblos y las naciones ms tradicionalistas, menos progresistas y "modernos" (o sea, menos "alienados al Espritu), aquellos ms "a la derecha", que reconocieron en el comunismo una esencia mstica, espiritual, "bolchevique".

    El nacional-bolchevismo tom como propia esta tradicin bolchevique, este "comunismo de la derecha" cuyos orgenes hacan referencias a las antiguas sociedades iniciticas y a las doctrinas espirituales de eras remotas. El aspecto econmico del comunismo no vienen aqu negado, pero se considera como un medio de la prctica tergica, mgica, como un instrumento particular para la transformacin social. La nica cosa que se les aparece inadecuada y caduca en el discurso marxista, en la cual aparecen los temas accidentales y obsoletos del humanismo, es el progresismo.

    El marxismo de los nacional-bolcheviques equivale a Marx menos Feuerbach, es decir, menos el evolucionismo y menos aquel humanismo inercial que ahora emerge en el mundialismo globalizador.

    METAFSICA DE LA NACIN

    Por supuesto, tambin la otra componente del trmino "nacional-bolchevismo" merece ser explicada. El concepto de "nacin" es todo menos simple; su interpretacin puede ser de naturaleza biolgica, poltica, cultural, econmica. Nacionalismo puede significar tanto la exaltacin de la "pureza racial" o de la "homogeneidad tnica", como la agregacin de los individuos atomizados con el fin de asegurarse un "optimum" de condiciones econmicas en un espacio geogrfico limitado.

    La componente "nacional" del nacional-bolchevismo (en su sentido ya histrico, ya metahistrico, absoluto) es especial. En el curso de la historia, los crculos nacional-bolcheviques se han distinguido por la tendencia a leer el concepto de nacin en su significado imperial, geopoltico. Para los seguidores de Ustrjalov, los "euroasiticos de izquierda", por no hablar de los nacional-bolcheviques soviticos, el "nacionalismo" es super-tnico, est asociado al mesianismo geopoltico, al "lugar de desarrollo", a la cultura, al fenmeno-nacin a escala continental. Tambin en los escritos de Niekisch y de sus seguidores alemanes encontramos la idea del Imperio continental "de Vladivostok a Flessing", junto a la idea de la "Tercera Figura Imperial" (Das Dritte imperiale Figur).

    En todos los casos, se trata de la cuestin de la interpretacin geopoltica y cultural de la nacin, ajena de la mnima traza de racismo o miras de "pureza tnica".

    Esta lectura cultural y geopoltica de la "nacin" se fundamenta en el dualismo geopoltico que en las obras de Halford MacKinder encontr su primera definicin clara y dio paso a la escuela de Haushofer y de los "euroasiticos" rusos. La agregacin imperial de las naciones orientales, unidas en torno a Rusia constituye el posible esqueleto de la nacin continental, consolidada en la eleccin "ideocrtica" y en el rechazo de la plutocracia, por una direccin socialista revolucionaria contra el capitalismo y el "progreso".

    Es significativo que Niekisch insistiese al afirmar que en Alemania el "Tercer Reich" debiera ser erigido en torno a Prusia, protestante y potencialmente socialista, gentica y culturalmente asociada a Rusia y al mundo eslavo, y no en torno a la Baviera catlica y occidental, gravitando en torno a la rbita del modelo capitalista (4). Pero, junto a esta versin "gran-continental" del nacionalismo la cual, por inciso, corresponde exactamente a las reivindicaciones mesinicas universales especficas del nacionalismo escatolgico y ecumnico ruso- tambin existe en el nacional-bolchevismo una interpretacin ms restringida, la cual, respecto a la escala continental, no se presenta como una contradiccin, sino como su definicin en un nivel inferior.

    En este ltimo caso la nacin se entiende en modo anlogo al concepto de "Narod" (pueblo-nacin) interpretado por los "narodniki" (populistas) rusos, o sea: como un ente integral, orgnico, por su esencia refractario a cualquier subdivisin anatmica, dotado de un destino particular y de una estructura nica.

    Segn la doctrina Tradicional, un determinado ngel, un determinado ser celestial, se encarga de la vigilia de cada una de las naciones de la Tierra. Ese ngel es el sentido histrico de la nacin particular, destino fuera del tiempo y del espacio, pero constantemente presente en las vicisitudes histricas de la nacin. El ngel de la nacin no es algo vago o sentimental, nebuloso, sino una esencia intelectual luminosa, un "pensamiento de Dios, como dice Herder. Su estructura es visible en las realizaciones histricas de la nacin, en las instituciones sociales y religiosas que la caracterizan, en su cultura. Toda la trama de la historia nacional no es otra cosa que el texto de la narracin de la cualidad y de la forma de aquel luminoso ngel nacional. En las sociedades tradicionales el ngel de la nacin se manifiesta de forma personal en la "Re Divini", en los grandes hroes, en los sabios y en los santos, aun cuando su realidad sobrehumana lo hace independiente de su portador humano. Por lo tanto, una vez cadas las dinastas monrquicas, puede encarnarse en una forma colectiva, en un orden, en una clase, en un partido.

    As, la nacin, entendida como categora metafsica, no se identifica con la multitud de los individuos concretos con la misma sangre o que hablan la misma lengua, sino con la misteriosa entidad anglica que se manifiesta a lo largo de todo su recorrido histrico. Es el anlogo de la Idea Absoluta de Hegel, pero en forma minscula. El intelecto nacional se desprende de la multitud de sus individuos y de nuevo se concreta en su aspecto consciente, "cumplido"- en la lite nacional en el curso de determinados perodos escatolgicos de la historia.

    Estamos en un punto muy importante: estas dos interpretaciones de la "nacin", ambas aceptables para la ideologa nacional-bolchevique, tienen una tierra comn, un punto mgico en la cual ambas se fundamentan. Se trata de Rusia y de su misin histrica. Es significativo que en el nacional-bolchevismo alemn la "rusofilia" desempe el papel de piedra angular sobre la cual erigir su visin poltica, social y econmica. La interpretacin rusa (y en gran medida sovitica) de la "nacin rusa" como comunidad mstica abierta, destinada a portar la luz de la salvacin y de la verdad al mundo entero en la poca del fin de los tiempos; en esta visin se funden tanto la concepcin gran-continental como la histrico-cultural de la nacin. En esta perspectiva, el nacionalismo ruso y sovitico deviene el fulcro ideolgico del nacional-bolchevismo, no slo en los confines de Rusia y de la Europa Oriental, sino a nivel planetario. El ngel de Rusia se desvela cual ngel de la integracin, como ser luminoso particular que busca unir teolgicamente las otras esencias anglicas en el interior de s, sin cancelar la individualidad de cada uno, pero elevndolos a la escala imperial universal. No es un hecho accidental que Erich Mueller, discpulo y colaborador de Ernst Niekisch, haba escrito en su libro titulado "Nacional-Bolchevismo": "Si el Primer Reich fue catlico, y el Segundo Reich protestante, el Tercer Reich deber ser ortodoxo, ortodoxo y sovitico".

    En el caso especfico estamos frente a una cuestin en extremo interesante. Si los ngeles de las naciones son individualidades diferentes, los destinos de las naciones en el curso de la historia, y sus correspondientes instituciones sociales, polticas y religiosas reflejan la formacin de las fuerzas del mismo mundo anglico. Y lo que es ms fascinante: esta idea, absolutamente teolgica, y brillantemente confirmada por el anlisis geopoltico, demuestra la interrelacin entre las condiciones de existencia geogrficas, territoriales, de las naciones, y su cultura, psicologa, e incluso sus inclinaciones sociales y polticas. As toma gradual explicacin el dualismo entre Oriente y Occidente, e incluso el dualismo tnico: la tierra, la Rusia "ideocrtica" (el mundo eslavo ms las otras etnias euroasiticas) contra la isla, el Occidente plutocrtico anglosajn. El orden angelical de Eurasia contra la armada atlntica del capitalismo. La verdadera naturaleza del "ngel" del capitalismo (que segn la Tradicin tiene el nombre de Mammn) no es difcil de adivinar.

    EL TRADICIONALISMO O EVOLA VISTO DESDE LA IZQUIERDA

    Cuando Karl Popper "desenmascara" a "los enemigos de la sociedad abierta", hace un uso constante del trmino "irracionalismo". Y es lgico, porque la misma "sociedad abierta" se basa en la regla del sentido comn y sobre los postulados de la "conciencia ordinaria". De principio, los autores ms abiertamente antiliberales tienden a justificarse y a objetar de frente la acusacin de "irracionalismo". Los nacional-bolcheviques aceptan conscientemente el esquema de Popper, aceptando esta acusacin, aun cuando expresando una valoracin del todo opuesta. Las motivaciones principales de los "enemigos de la sociedad abierta" y de sus ms acrrimos y coherentes adversarios, los nacional-bolcheviques, no nacen en los solares del racionalismo. En la presente cuestin nos es imprescindible la obra de los escritores tradicionalistas, y en primer lugar de Ren Gunon y Julius Evola.

    Tanto en la obra de Gunon como en la de Evola se expone al detalle la mecnica del proceso cclico, en el cual la corrupcin del elemento tierra (y de la correspondiente conciencia humana), la desacralizacin de la civilizacin y el moderno "racionalismo" con todas sus lgicas consecuencias, son considerados como una de las fases de la degeneracin. Lo irracional no es interpretado por los tradicionalistas como una categora negativa o peyorativa, sino como una gigantesca esfera de la realidad, imposible de estudio con los solos mtodos del anlisis y del sentido comn. Por lo tanto, sobre este tema la doctrina tradicional no desafa las sagaces conclusiones del liberal Popper, sino que concuerda con l, pero apuntando en la direccin opuesta. La Tradicin se fundamenta en el conocimiento supra-intelectual, sobre el ritual inicitico que provoca la fractura de la consciencia, sobre las doctrinas expresadas en smbolos. El intelecto discursivo tiene un valor tan solo auxiliar, y no reviste ningn significado decisivo. El centro de gravedad de la Tradicin se coloca dentro de una esfera no slo no racional, sino incluso no-humana; y no se trata de la bondad de la intuicin, de la previsin o de los presupuestos, sino de la confianza de la particular experiencia inicitica.

    Lo irracional, desenmascarado por Popper como punto central de la doctrina de los "enemigos de la sociedad abierta", es en verdad el eje de lo Sacro, el ncleo y fundamento de la Tradicin. Estando as las cosas, las diversas ideologas antilibrales incluidas las ideologas revolucionarias "de izquierda"- deben tener una relacin con la Tradicin.

    Ahora bien, si esto aparece obvio en el caso de las ideologas de "extrema derecha", hiperconservadoras, es un asunto problemtico en el caso de las ideologas de "izquierda". Ya hemos tocado la cuestin tratando del concepto de "bolchevismo". Pero aqu nos topamos con otra cuestin: las ideologas revolucionarias antiliberales, especialmente el comunismo, el anarquismo y el socialismo revolucionario, pregonan la radical destruccin no slo de las relaciones capitalistas, sino tambin de las instituciones tradicionales (monarqua, iglesia, organizaciones religiosas) Cmo combinar este aspecto del antiliberalismo con el tradicionalismo? Es significativo que el mismo Evola (y en cierta medida Gunon, si bien esto no puede ser afirmado sin duda, en cuanto que su comportamiento en las confrontaciones de la "izquierda" no fue nunca explcito) neg cualquier carcter tradicional a las doctrinas revolucionarias, considerndolas como la mxima expresin del espritu contemporneo, de la degradacin y de la decadencia, aun cuando la vivencia personal de Evola tuvo perodos especialmente los primeros y los ltimos- durante los cuales manifest puntos de vista nihilistas, anarquistas, teniendo como nica respuesta positiva el "cabalgar el tigre", que vale decir hacer causa comn con las fuerzas del declive y del caos, con el fin de sobrepasar el punto crtico de la "decadencia de Occidente". Pero aqu no nos ocuparemos de la experiencia histrica de Evola en cuanto figura poltica. En su lugar importa resaltar cmo en sus escritos polticos tambin incluso en su perodo intermedio, de mximo conservadurismo- viene acentuada la necesidad de hacer apelacin a cualquier tradicin esotrica, el caso de que, en general, no se encontraba del todo en lnea con los modelos monrquicos y clericales predominantes entre los conservadores europeos que con l tuvieron contactos polticos. No se trata solamente de su anti-cristianismo, sino de su marcado inters por la tradicin tntrica y por el budismo, que en el contexto del tradicional conservadurismo hindusta son considerados heterodoxos y subversivos. Por otro lado son absolutamente escandalosas las simpatas de Evola por personajes como Giuliano Kremmerz, Maria Naglovska y Aleister Crowley, que fueron situados por Gunon entre los representantes de la "contra-tradicin", entre las tendencias negativas y destructoras del esoterismo.

    As, si Evola se reclama constantemente en la "ortodoxia tradicional" y critica violentamente las doctrinas subversivas de la izquierda, al mismo tiempo hizo apelacin a una heterodoxia evidente. Hecho significativo fue el reconocerse entre los seguidores de la "Va de la mano izquierda". Y aqu llegamos a un punto especficamente conectado con la metafsica del nacional-bolchevismo. En efecto, vemos como se combinan paradjicamente no slo dos tendencias polticas antagnicas ("derecha" e "izquierda"), no slo dos sistemas filosficos de los cuales el uno es a primera vista la negacin del otro (idealismo y materialismo), sino incluso dos tendencias en el seno mismo de la Tradicin, la positiva (ortodoxa) y la negativa (subversiva). En el caso especfico, Evola es un autor significativo, donde se observa una cierta discrepancia entre su doctrina metafsica y sus convicciones polticas, basadas segn nuestra opinin- en ciertos prejuicios reacios a morir, tpicos de los crculos polticos de la extrema derecha "mitteleuropea" contempornea.

    En aquel esplndido libro sobre el tantrismo que es "Lo Yoga della potenza" (5), Evola describe la estructura inicitica de las organizaciones tntricas (kaula) y su jerarqua tpica (6). Esta jerarqua se muestra verticalmente en la postura hacia la misma jerarqua sacra, caracterstica de la sociedad hind. El ritual tntrico (como la misma doctrina budista) y la participacin en sus iniciaciones traumticas comportan en cierta medida la cancelacin de todas las estructuras polticas y sociales ordinarias, asegurando que "quien recorre el camino corto no necesita de apoyos externos". Para los fines tntricos no tiene ninguna importancia ser un brahaman o un chandala (representante de las castas inferiores). Todo depende del cumplir las complejas operaciones iniciticas y de la autoridad de la experiencia trascendente. El tantra es una especie de "sacralidad de izquierdas", fundada sobre la conviccin de la insuficiencia, de la degeneracin y del carcter alienado de las instituciones sacras ordinarias. En otros trminos, el esoterismo "de izquierdas" se opone al esoterismo "de derechas" no en cuanto que sea la negacin, sino a causa de una particular afirmacin paradjica versada sobre el carcter autntico de la experiencia y sobre el carcter concreto de la auto-transformacin. Es evidente que nos encontramos de frente con esta realidad del esoterismo "de izquierdas" en el caso de Evola y de aquellos msticos que estn en el origen de las ideologas socialistas y comunistas. La critica destructiva evoliana hacia la Iglesia no es una mera negacin de la religin, sino una particular forma esttica del espritu religioso que insiste sobre la naturaleza absoluta y concreta de la auto-transformacin "aqu y ahora". El fenmeno de los "viejos creyentes" (7), las autoinmolaciones de los "kristis", pertenencen a la misma especie. El mismo Gunon, en un artculo titulado "El quinto Veda", dedicado al tantrismo, escribe que en determinados perodos cclicos, prximos al fin del Kali-Yuga, las instituciones tradicionales pierden su fuerza vital, y por lo tanto la auto-realizacin metafsica debe tomar mtodos y vas nuevas, no ortodoxas; este es el motivo de que slo existiendo cuatro Vedas, la doctrina tntrica sea llamada "el quinto Veda".

    En otras palabras, a medida que las instituciones tradicionales conservadoras decaen (es el caso de la monarqua, de la iglesia, de las instituciones sociales, de las castas, etc.), siempre asumen un rol de primer grado aquellas particulares prcticas iniciticas, arriesgadas y peligrosas, vinculadas a la "Va de la mano izquierda". El tradicionalismo tpico del nacional-bolchevismo, en su significado ms general es el "esoterismo de izquierdas", que copia en su sustancia los principios del "kaula" tntrico y la doctrina de la "trascendencia destructiva". El racionalismo y el humanismo de estampa individualista han golpeado de muerte a aquellas instituciones del mundo contemporneo que nominalmente se reclaman "sacras". El restablecimiento de la Tradicin en sus proporciones reales segn la va del gradual mejoramiento de las condiciones existentes, es imposible. Adems, toda apelacin a la evolucin y a la gradualidad no conduce sino a la expansin del liberalismo. En consecuencia, la leccin de Evola para los nacional-bolcheviques consiste en acentuar aquellos elementos directamente conectados a las doctrinas "de la mano izquierda", a la realizacin espiritual traumtica en la concreta esperanza de transformacin y revolucin de aquellos usos y costumbres que han perdido toda justificacin de orden sagrado.

    Los nacional-bolcheviques entienden lo "irracional" no simplemente como "no-racional", sino como "activa y agresiva destruccin de lo racional", como lucha contra la "conciencia cotidiana" (y contra el "comportamiento cotidiano"), como inmersin en el elemento de la "nueva vida", aquella particular existencia mgica del "hombre diferenciado" que ha rechazado toda prohibicin y norma exterior.

    TERCERA ROMA, TERCER REICH, TERCERA INTERNACIONAL

    Dos solas variantes tericas de los "enemigos de la sociedad abierta" fueron capaces de vencer temporalmente al liberalismo: el comunismo ruso (y chino y los fascismos europeos. Entre estos dos extremos se colocaron los nacional-bolcheviques, exponentes de una ocasin histrica nica que no vio la luz, sutil formacin de polticos clarividentes, constreidos a actuar en los mrgenes del fascismo y del comunismo, condenados a asistir al fracaso de sus esfuerzos ideolgicos y polticos a favor de una integracin.

    En el nacional-socialismo alemn prevaleci la nefasta y quebrada lnea catlico-baviera de Hitler; en cuanto a los soviticos, refutaron obstinadamente proclamar las motivaciones msticas inherentes a su ideologa, desangrando espiritualmente y castrando intelectualmente al bolchevismo.

    El primero en caer fue el fascismo, despus lleg el turno de la ltima ciudadela antiliberal: la U.R.S.S. A primera vista, el ao 1991 seala la clausura del encuentro geopoltico con Mammn, el ngel cosmopolita del capitalismo. Pero, contemporneamente, deviene clara como el Sol no slo la verdad metafsica del nacional-bolchevismo, sino tambin la absoluta justicia histrica de sus primeros representantes. Solamente el discurso poltico de los aos 20 y 30 del siglo XX que haba conservado su actualidad se encontraba en los textos de los euroasiticos rusos y de los revolucionarios-conservadores "de izquierda" alemanes. El nacional-bolchevismo es el ltimo asilo de los "enemigos de la sociedad abierta", al menos que estos no quieran persistir en sus doctrinas superadas, histricamente inadecuadas y totalmente ineficaces. Si la extrema izquierda rechaza ser el apndice vanal y oportunista de la socialdemocracia, si la extrema derecha no quiere ser usada como terreno de reclutamiento, como fraccin extremista del aparato represivo del sistema liberal, si los hombres que poseen sentimientos religiosos no encuentran satisfaccin en los miserables sucedneos moralistas ofertados por sacerdotes de cultos imbciles o en un pseudoespiritualismo primitivo, entonces slo les resta una va: el nacional-bolchevismo.

    Al otro lado de la "derecha" y de la "izquierda", hay una sola e indivisible Revolucin, aquella que se contiene en la trada dialctica: "Tercera Roma - Tercer Reich - Tercera Internacional".

    El reino del nacional-bolchevismo, el "Regnum", el Imperio del Fin; he aqu el cumplimiento perfecto de la ms grande Revolucin de la historia, al mismo tiempo continental y universal. Hablamos del retorno de los ngeles, la resurreccin de los hroes, la insurreccin de los corazones contra la dictadura de la razn. Esta ltima Revolucin es tarea del acfalo, el portador sin cabeza de cruz, hoz y martillo, coronado por el sol de la esvstica eterna.

    NOTAS

    (1) Durante los ltimos aos del rgimen sovitico, el trmino "nacional-bolcheviques" haca referencia a algunos crculos conservadores del P.C.U.S., los denominados "estatalistas", y en esta acepcin la expresin asume un significado peyorativo. Pero estos "nacional-bolcheviques" tardosoviticos, en primer lugar, no se reconocen en este nombre, y en segundo lugar no formularon de modo coherente sus puntos de vista, ni siquiera en una ideologa aproximativa. Naturalmente, estos "nacional-bolcheviques" estaban en cierto modo ligados a la lnea poltica de los aos 20 y 30 del siglo XX, pero esta conexin se basaba ms que nada en la inercia, y no era racionalmente reconocida.

    (2) Si las primeras tres nociones ("materialismo objetivo" o simplemente "materialismo", "idealismo objetivo" e "idealismo subjetivo"), son de uso corriente, el trmino "materialismo subjetivo" requiere ulteriores explicaciones. "Materialismo subjetivo" es la ideologa tpica de la sociedad de consumo- segn la cual la satisfaccin de las necesidades individuales de naturaleza material y fsica es la primera motivacin de la accin. Sobre esta base, la realidad no consiste en las estructuras de la conciencia individual como en el idealismo subjetivo), sino en el conjunto de las sensaciones individuales, en las emociones de rango ms bajo, en los miedos y en los placeres, en los estratos inferiores de la psique humana, conectados con las funciones corporales y vegetativas. A nivel filosfico se corresponde al sensismo y al pragmatismo as como a algunas corrientes psicolgicas, como el freudismo. Por otra parte, todas las tentativas de revisionismo poltico en el seno del movimiento comunista, del maquinismo al bernsteinismo, se acompaaron sobre el plano filosfico con la tendencia subjetivista y a varias versiones del "materialismo subjetivo", cuya extrema manifestacin quizs sea el freudo-marxismo.

    (3) En el lado opuesto se tiene el proceso inverso: revisionistas kantianos en las filas de la socialdemocracia, liberales de izquierda, progresistas que revelaron su proximidad a los conservadores de derecha que reconocan los valores del mercado, del libre cambio y de los derechos humanos.

    (4) La desastrosa victoria de la lnea hitleriana, austro-bvara y eslavfoba, fue profticamente reconocida por Niekisch, en 1932, tal como lo declara en el libro "Hitler, una fatalidad alemana". Es sorprendente como Niekisch predijo todas las trgicas consecuencias de la victoria de Hitler para Rusia, Alemania y la idea de Tercera Posicin.

    (5) Traducido y publicado en Espaa con el nombre de "El Yoga Tntrico", cuando el autor rechaz l mismo este nombre para su obra (N del T).

    (6) Es significativo que la descripcin de las sectas tntricas recuerda de modo sorprendente las tendencias escatolgicas europeas, la secta de los "raskolniki" (cismticos) rusos, los "kristis" y las organizaciones revolucionarias.

    (7) Los "viejos creyentes" rusos constituyen una secta cismtica de la iglesia ortodoxa que se remonta a los tiempos del Ducado de Mosc. Durante una poca fue la fe abrazada por la mayora de los cosacos.

    Los "kristis" son una secta cuyos ritos se fundamentan en bailes extticos y frecuentemente orgisticos y en varios modos de flagelacin y mutilacin. A esta secta perteneca Rasputn (N del T).

    http://usuarios.lycos.es/bolcheviques/TEXTOS/NB/METAF%CDSICA%20DEL%20NACIONAL-BOLCHEVISMO.htm


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